Viernes, 15 Mayo 2020 20:22

VI Domingo de Pascua, Ciclo A

Lecturas dominicales

A veces, nuestra vida que nos parece muy normal, aparece a los ojos de los demás como de personas responsables, coherentes y solidarias y es que cuando estamos en sintonía con el Espíritu de Dios, nuestra vida muestra la Palabra de Dios y nuestro actuar se transforma en anuncio del Reino de Dios.

Estar en sintonía con el Espíritu del Señor es ser portadores de alegría para el mundo. Estando en sintonía con el Señor, nos convertimos en otro Cristo y nuestra vida regala vida.

Por eso es importante estar en sintonía con el Señor, porque solo en él, seremos instrumentos del Espíritu, dando razón de la fe que profesamos con nuestra vida.

En un mundo donde sobran las palabras y hablan los hechos, nuestra esperanza se hace realidad mediante nuestras actitudes y comportamientos en la vida cotidiana, incluso a pesar de las fragilidades y errores de nuestros errores personales y sociales.

El amor se expresa en las acciones, se adapta a cada situación, sabe discernir qué es lo bueno, lo bello, en ese momento.

Si unimos nuestra vida a la de Jesús, recibiremos lo que Jesús pide al Padre que nos envíe: el Espíritu, el Defensor.

Un defensor es el que defiende del enemigo. Nuestro enemigo es quien nos roba la vida, por eso nuestro Defensor es quien nos protege de la muerte, de la no-vida, es el Espíritu de la Verdad.

Este Espíritu es la fuerza que nos lleva a ser verdaderos, auténticos, personas que transparentemos con nuestra vida lo que nos caracteriza como persona: el amor. Lo que caracteriza al hombre y a la mujer es el amor, el buscar el bien.

Todo lo que no sea amar, buscar el bien, es una mentira. Pero hemos de afrontar una realidad de nuestro mundo: en un mundo donde la mentira campea, la verdad se paga a precio de sufrimiento.

Trabajemos para que el poder de la mentira, del dinero, de la muerte, de la no-vida, de la falsedad y el postureo… no sea lo dirija el mundo y la historia, sino que el amor sea la guía que rija nuestro existir y nuestro mundo.

PROPÓSITO PARA LA SEMANA
Ser portador de alegría para los demás.

EXAMEN PARA REVISAR A FINAL DE CADA DÍA
¿En qué acciones he expresado hoy mi fe?

PARA REPETIR A LO LARGO DE LA SEMANA
Señor, que aprenda a dar razón de mi esperanza.

 

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