Sábado, 23 Mayo 2020 12:16

VII Domingo de Pascua - La Ascensión del Señor, Ciclo A

Lecturas dominicales

La Ascensión del Señor es un mensaje de esperanza y de justicia; de esperanza porque subió Cristo que es nuestra Cabeza y subirán también nosotros que somos los miembros de su Cuerpo. De justicia, porque al final a las víctimas se les da la razón.


La Ascensión es otro aspecto de la Resurrección. Al igual que ésta no fue apoteósica, espectacular, como tampoco fue la vida de Jesús, más bien humilde y con los pequeños.

Tiene un aspecto humano, porque se realiza en el marco de una comida, que remite a algunos aspectos de la Última Cena. Hay diálogo, recomendaciones, promesas; algunos no acaban de creer y siguen teniendo una visión triunfalista de la obra de Jesús.

Otro aspecto es el catequético, porque Jesús sigue explicando el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección, y les vuelve a explicar las Escrituras.

La Ascensión es también misionera, nos envía a todos a predicar el Evangelio a toda la creación.

Es también esperanzada, porque nos repite la promesa de que enviará el Espíritu Santo y el mismo Jesús también volverá.

La Ascensión es signo de amistad, concluye con una bendición, que es el signo final de los encuentros de Jesús con sus discípulos.

En la Ascensión podemos decir con san Agustín “Mientras él está allí, sigue estando con nosotros; y nosotros, mientras estamos aquí, podemos estar ya con él allí.”

La Ascensión es fiesta de esperanza, porque el Señor se va, pero volverá (Maraná tha); porque el Señor se va, pero nos llevará con él.

La presencia de Jesús hasta el final de los tiempos, una vez lo vemos alejarse entre las nubes, es en la forma en la que el Espíritu hace las cosas: sin atosigamientos, sin manifestaciones escandalosas, sin imposiciones. Como una brisa suave, que intuyó Elías. La forma de comprender su presencia en nuestras vidas sigue siendo mirando y escudriñando bien a nuestro alrededor para ver dónde despunta, dónde se deja ver sin grandes aspavientos. Y es, como deja claro Pablo un don, así que, pidámoslo sin descanso.

Ese es su legado, porque al fin y al cabo, este mensaje, el último del evangelio, es en resumen el testamento de Jesús: ser sus testigos, vivir como le hemos visto hacer a Él y, siempre, sintiéndolo a nuestro lado, que es donde promete quedarse.

PROPÓSITO PARA LA SEMANA
Estar atento para ver donde el Señor nos invita a proclamar el Evangelio.

EXAMEN PARA REVISAR A FINAL DE CADA DÍA
¿He tenido ansias de que el Señor vuelva?

PARA REPETIR A LO LARGO DE LA SEMANA
Ven, Señor Jesús, quédate con nosotros.
 

 

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